martes, 24 de junio de 2014

De fuego en el alma.

Que San Juan siempre fue de amoríos y playa.
De fuego en el alma.
De besos y sal.

De hogueras que queman por dentro cuando ya no queda ni un trozo de piel por sentir.

De encontrarme de frente tus ojos y, en un arrebato, quedarme a vivir.

Me enseñaste, un San Juan, que si amamos mirando a lo lejos siempre habrá futuro.
Y recuerdo tu risa ligera, tus ganas de verme y tu sueño profundo.

Siempre fue, este día, tan tuyo como mío.

Tan nuestro como lo es el fuego, de la noche.

Que San Juan a tu lado era dejar, al verano, debiéndonos frío.

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