Me estoy aguantando las ganas, amor, de buscarte en cada esquina de la ciudad para dormirme sobre mi rincón favorito de tu espalda.
De que te vuelvas a quedar en mis sentidos y me sonrías desde la puerta cuando te vas, de madrugada, evitando buscar excusas.
Me estoy aguantando las ganas, amor, de invitarte a que te cueles en mi alma y destroces mis sentimientos cuando decidas que ya fue suficiente, que te marchas.
De volver a llamarte para mirarte de reojo cuando paseamos, que me digas "también me llevo bien con la sencillez", te metas la mano en el bolsillo y empieces a caminar moviendo los hombros de esa forma exagerada, haciéndonos reír. Haciéndome vivir.
Me estoy aguantando las ganas, amor, de poner a todos mis poemas tu nombre para tener una excusa para pasear por tus versos.
De que inventemos miles de palabras que demuestren que los demás no saben amar, pero no les contaremos nuestro secreto.
Me estoy aguantando las ganas, amor, de cantarte hasta romperme el pecho y de volver a volver a quererte aunque sienta que pierdo, con ello, mi trozo de cielo.
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