jueves, 10 de abril de 2014

Construímos un "ahora".

Te escuché llegar y, sin querer, se me dibujó una sonrisa.
Era como si presintiera que iba a ser el principio de todo.

Cerraste la puerta y tiraste las llaves sobre el mueble de la entrada (de cuyos rascazos dices no saber nada).

Habías notado el aroma del café al salir del ascensor y sabías que estaba en casa.

Entraste a la cocina, me besaste en la cabeza y un escalofrío impertinente apareció para recorrerme la espalda.

Todo sucedió muy rápido, pero recuerdo que me giré y que, cuando me quise dar cuenta, te rodeaba la cintura con las piernas y te prometía tantos besos como sensaciones me provocabas por segundo.

Ese día aprendimos a cumplir sueños y empezamos a soñar con imposibles.

Ese día supimos querernos todavía más.

Ese día construímos un "ahora", que todavía dura, sin querer saber qué pasará "después".

Y también tomamos café.

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