La primavera de los amantes que se encuentran al fondo de una botella vacía, con los ojos vidriosos.
La primavera de los valientes, que quieren querer y deciden hacerlo.
La primavera de los enamorados, que se incendian el alma al rozarse las mejillas.
La de las manos que se encuentran, sin permiso, por encima de la rodilla y terminan sudando la resaca de un invierno que se cansó de ver morir a las flores.
Arranca, con ganas, la primavera.
Una primavera más.
La tuya.