Sólo pido que las películas de Antena 3 sigan siendo tan malas como siempre, para no tener que apartarte de mi cabeza ni un domingo.
Me imagino tu cara de aburrimiento y tus ojeras haciendo juego con las mías.
Tus ganas de no hacer nada, porque los sábados siguen siendo duros y te destrozan.
Me consuelo pensando que, alguna que otra vez, me has sonreído. Sólo a mí.
Y que cuando pienso mucho en tu voz, antes de dormirme, puedo soñar con ese gesto agradable con el que insinúas que pasas de mí.
Y con redibujar todos tus tatuajes bajo la luz de un sol que ya no quema.
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