martes, 27 de octubre de 2015

Delirios de madrugada.

Aunque no pueda dormirme, tú apareces. 

Te quise. 
Sin querer y sin saber que lo quería.

Supongo que me sobran madrugadas, si ya no estás al otro lado de mi conversación.

Sonriendo (o así te imaginaba yo) con todas las idioteces que me inventaba para que no te durmieras.

Para tenerte "diez minutitos más", aunque por las mañanas nos muriésemos de sueño.
Lejos, pero a mi lado. 

Casi podía sentir el calor de tus manos y la intensidad de tus ojos negros, mientras me escribías tu vida en cuatro pantallas y me hablabas de nombres raros.

Casi, tus alegrías mezcladas con mis dudas y unas ganas enormes de gritarte que te extrañaba, aún sin haberte tenido. 

Yo recuerdo haber sido feliz. 

Y el cosquilleo en el estómago. 

Y una distancia que fue mucha y que después lo fue todo. 

También recuerdo tu regreso, efímero, y tu empeño en seguir colándote en mis sueños cada noche.

Dicen, los que saben de amor, que si alguien no consigue dormirse es porque está despierto en los sueños de otros. 

Yo sólo espero que descanses, esta noche, todo lo que no te dejo descansar todos los días. 

Y que me llames mañana, diciéndome que me has echado de menos "como se echa la 'h' del verbo 'echar', antes que a nada". 

Que esta vez podemos intentarlo, porque tú estás libre y yo segura.

Que han pasado muchos años y hemos madurado la ilusión de ese futuro simple, compuesto por miles de mañanas despertándonos en el mismo colchón.

Y que, aunque el Robe ya sólo cante en solitario y los "Aviones" de Pereza sean lo que más me acerca a nuestro invierno, podremos dar conciertos en la playa siempre que quieras.

Pero, esta vez, ya no tan lejos... Más a mi lado. 

miércoles, 14 de octubre de 2015

Pasar la vida a limpio.

"Adivina de dónde vengo", me dijo.

Si me fio de su acento, yo diría que del sur.
Si me fijo en su cara... Del cielo.
Si me paro en sus caderas, que son todo pecado, podría asegurar que llegó de la nada para arrastrarme al infierno.

Acerté. 

"A veces me gustaría poder pasar la vida a limpio. 

Entonces me doy cuenta de que es maravilloso cuando se estropea la radio porque se avecina una tormenta, de esas que te gustan y a mí me dan miedo, pero me regalan tiempo para estar contigo.

Que me encanta cuando ves las pelis de terror escondida en mi abrazo y luego te asustas con cualquier cosa.

Que me enamoro más de ti, cada vez que te descubro reflejada en mi mirada...

Y me doy cuenta de que eres mi mejor borrador."

De repente, el cielo me pareció poco. 

jueves, 8 de octubre de 2015

Viajar en martes.

Tengo la manía de viajar en martes.
Y si es trece, mejor todavía.

Me hace gracia pensar en la gente, imaginarme sus vidas, empaparme de sus acentos y enamorarme. 

Sí, enamorarme mil veces cada vez que me alejo de casa.

Fue algo así, esta vez. 

Hay miradas que duran segundos y se clavan tan fuerte, que te desnudan el alma.  

Después de esa primera mirada pensé que podríamos hacerlo todo. 

Podríamos hacer noche en mil aeropuertos y pasearnos por mil estaciones. 
Viajar todos los martes, aprovechando la buena suerte que dejan todos los demás por el camino.

Después de esa primera mirada, quise quedarme a vivir en el anfiteatro de su risa y contagiarme de su energía cada día.

"Creo que querría compartir contigo mi manta preferida, para siempre...", le dije. 
Y jamás había estado tan segura.

Tenía que ser amor. 

Supongo que la magia de los viajes es encontrarse unos ojos como los suyos, en el rincón menos pensado de cualquier bar de Madrid, y que te hagan morir de felicidad. 

Tengo incontables manías. 

La de viajar en martes es una de ellas y, hasta ahora, no me va tan mal. 

martes, 29 de septiembre de 2015

Manos de invierno.

Con la caída de las primeras hojas del otoño, se suavizan sus detalles. 

Tendríais que ver cómo deja caer sus párpados lentamente, barriendo todas las penas que me trajo el mar a lo largo del verano. 

Se le marcan las ojeras, regalándole un aire de misterio a su mirada. 

Su piel se vuelve más pálida, se le cortan los labios y se le empiezan a poner "manos de invierno". 

Es como si al llegar el frío se dejara morir un poquito cada día, para nacer de nuevo reflejada en mis ojos. 
Más guapa que nunca. 

"Eres realmente bonita", le dije un día.

"No me extraña que todos se enamoren de ti. 
Que te escriban canciones y poemas, cargados de todo lo hermoso que inspira mirarte." 

Me sonreía.

Como sonríen las mujeres que te hacen creer que se están dejando enamorar, obligándote a perder la cabeza en la locura de sus gestos.
Sin que te des cuenta de que habían anulado tu voluntad aún antes de mirarlas. 

"Eres realmente bonita".

Y me sonreía. 
La luna me sonreía.

sábado, 26 de septiembre de 2015

"Que no te líen."

"No dejes que nadie te obligue a elegir.
Lo bonito no siempre está en un extremo. 

Mucha gente encuentra la belleza en medio del camino hacia 'lo correcto'. 

No dejes que elijan por ti. 

Que no te líen, bonita. 
Que la vida, a veces, no es escoger entre fácil o difícil. 

Lo único cierto de la vida, es que sólo es una y que lo que se lleva de ella, es la sensación que te deja el haber vivido todo lo que quisiste vivir. 

La mezcla de lo que está bien y lo que hace daño (porque lo que 'está mal' lo decide cada uno) y la sensación que se te queda en la boca después de haber probado lo dulce o lo salado. O los dos.

Que nadie te obligue a elegir lo que quieres vivir, si deseas vivirlo todo."

Pude haber elegido no amar esas palabras, o esa voz, o ese cuerpo, hasta el amanecer del último de mis días.

Pude, pero no quise. 

Quise sentirlo todo, allí y entonces. 

Lo dulce vino de la mano de sus labios.
Lo salado, de las lágrimas que me dejaron las migas de su amor.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Cuando el amor juega a esconderse.

Hoy me enamoré de unos ojos de esos que abrazan a la tristeza. 

Recogían el azul del mar cuando está bravo en las tardes de temporal.
Contaban la historia de un alma que ha sufrido, desnuda, mil inviernos. 

Se encadenaron a los míos durante tres segundos, haciéndome volar, y no me esforcé en intentar recuperar la cordura.

Puede que no me los vuelva a cruzar, pero jamás los olvidaré. 

Y es que, cuando el amor juega esconderse, la más bella de las miradas puede parecer una tortura.

martes, 8 de septiembre de 2015

Parece poco.

Yo, que siempre juré no enamorarme, acabé por prometerle una canción por cada mañana que despertara a mi lado.

Disfruté rimando versos que escribí sobre su espalda.

Versos cutres, tan vacíos de poesía como cargados de sentimientos.

Versos que hablaban de la pasión con la que hacía todo lo que le gustaba, o de los conciertos que me daba en el salón.

De lo transparente de la blusa, aquella vez, y sus manos enredadas en mi nuca.

De lo mucho que le brillaban los ojos al beber Sprite y sus carcajadas cuando era yo la que tenía un día sensible.

Eran versos tan reales como lo que sentía al mirar sus ojos y de la sencillez con la que me enseñó a querer.

No eran los "9 días" de Vanesa Martín, pero a mis canciones les quedaba bien el ritmo de su risa.

Supongo que el corazón a veces baja la guardia y, de repente, una canción por cada despertar parece poco. 

lunes, 31 de agosto de 2015

La tormenta prometida.

Caminé descalza sobre las brasas de un corazón que murió amando y busqué, desesperada, una lluvia capaz de borrarlo todo. 

"... siempre llega la calma", suelen repetir. 

Y yo confiaba, hasta que descubrí que la tormenta prometida se escondía en tu mirada.

Entendí que el amor no es una cuestión de tiempo, sino de ganas. 

Entendí lo bonito de la poesía susurrada y la letra de alguna canción de esas que se escuchan de fondo en las películas con final feliz. 

Y, después de haberme perdido, me encontré negándome a que algo pusiera fin a tu tempestad. 

viernes, 21 de agosto de 2015

Me gusta.

Me gusta.

Me gusta tanto como dicen, los que han amado alguna vez, que gusta "esa persona".

Tanto como para querer contar las gotas de lluvia que se cuelgan en sus pestañas cuando llueve y acelera el paso porque llega tarde. 

O más. 

Quizás me gusta tanto como para sentir celos de esas gotas, por estar cerca de sus ojos. 

Siento, ¡vaya que si siento!

Siento, como se siente el frío sobre una quemadura, cada vez que sonríe y me regala un ratito del verde de sus ojos. 

Siento el mismo viento que acariciaba su piel y ahora me abraza, para llenarme de su perfume. 

Me gusta. 

Me gusta tanto como para pasar a su lado cada día de la vida que me fue prestada.

Y tanto como para callarlo y seguir envidiando al mar, que cubre su cuerpo de caricias de sal y le deja el cabello alborotado de ese modo tan seductor. 

miércoles, 19 de agosto de 2015

Europa contigo.

Ven. 

Recorramos Europa.

Quiero saber cómo suenan las palabras de amor que todos repiten, cuando salen de tu boca.

Encontrarme en el olor a canela que se esconde debajo de tu piel y contar las veces que sonríes cuando te beso en el cuello. 

Que me digas eso de "yo busco a mi medio limón, que las naranjas ya se quedaron sin zumo" y y me envuelvas en tu abrazo. 

Yo no quiero inventarme un amor, pero quiero escribirte mil letras para que me cantes lo que ya está inventado. 

Ven. Recorramos Europa. 

Quiero conocer lo bonito de tu cara despertando entre la niebla de Londres, enamorarme de la vida de tus ojos en cualquier calle de París y verte temblar de alegría al calor de un pub en alguna calle de Dublín. 

Porque viajar es maravilloso...
Pero seguro que no es lo mismo Europa contigo, que Europa sin ti.

domingo, 16 de agosto de 2015

En frío.

Me despierto y querría quedarme en ese momento durante horas, o días.

Querría quedarme entre tus brazos durante vidas, durante todas las vidas que pudiésemos vivir.
O entre tus piernas.

En frío, los golpes duelen más.
Los recuerdos de una noche cerca de tu aliento me golpean de nuevo.

Es como cuando llueve sobre mojado.
Como Galicia en invierno.

Tu olor sobre mi almohada me recuerda que estuviste entre mi pelo.
¡Como si necesitara ayuda para no poder olvidarte!

Como si no fueras suficiente tú, para nacer entre las letras de un texto tan caótico como sincero.

Como si no supieras doler más que cualquier resaca de verano.

viernes, 14 de agosto de 2015

Las cosas sencillas.

Le gustaba el olor a lluvia, como a mí.

Imaginarse mil viajes, esas tardes de domingo que se ven desde el sofá.

Ver pasar las horas entre historias y caricias y contarme que jamás se cansaría de mi sonrisa.

Le gustaban el olor de la tierra mojada, la niebla en verano y los trenes por la noche.

Le gustaba la primera gota de pintura que cae, haciendo un dibujo, sobre el agua.
Y le gustaba hasta el punto de sonreír, sin ser consciente de que su sonrisa era todo un estallido de color.

La comida y el café para llevar, los libros viejos y esas series que no ve casi nadie... Todo eso, también le gustaba.

Le gustaban muchas cosas sencillas.

Y también le gustaba yo.

Decía haber vivido más de una vida y, si mirabas sus ojos, sabías que no mentía. 

A mí... ¿Qué voy a decir yo? 
Si a mí me encantaba...

miércoles, 12 de agosto de 2015

Si es por prometer...

Invítame a un verano entre tus brazos.
Te prometo que no vas a tener frío ni una sola noche.

Y, si es por prometer, te prometo que cumplo.

Que estaré siempre a tu lado y jamás llegarán los días en los que no tengamos de qué reírnos.

Nunca, esos días de mirarte y no sentir.

Nunca esos ojos, sin hacerme temblar.

Nunca tus manos apagando mis ganas.

Nunca dejar de oír tu voz. 

Gritando o susurrando, me da igual.
Pero tu voz. 

Y tu risa.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Belleza es eso.

Buscaba una forma sencilla de explicar la belleza y, entonces, recordé tu sonrisa.

Belleza es eso. 

Tú. 

Sonriendo, cantando por el pasillo, intentando ser normal (como si esa alegría fuera de este mundo).

Tú. 

Erizándome la piel como una ranchera cantada por Chavela o una noche de luna plateada en cualquier playa.

Abriendo la puerta y asomando la cabeza, susurrando mi nombre y diciendo que has llegado.

Ayudándome a encontrar mi norte más allá de tu sur.

Belleza eres tú. 

Sin adornos, ni metáforas exageradas y, preferiblemente, casi sin ropa. 

Buscaba una forma sencilla de explicar la belleza y, sin quererlo, apareciste entre mis recuerdos.

Creo que lo conseguí.


martes, 28 de julio de 2015

Me hace cosquillas.

"Pensar en ti, me hace cosquillas", me dijo.

"Siento una cosita aquí, en el estómago, cuando recuerdo tus labios moviéndose despacio y hablándole a los míos. 

Noto cómo se me encoge el corazón, cuando me doy cuenta de que no será eterno. 
Porque, tú lo dijiste, nada lo es."

No recuerdo haberlo dicho. 

No recuerdo nada, de mi vida, anterior a su sonrisa.

No recuerdo haber sentido, antes de encontrarme con sus ojos.

Pero nada es eterno. 
Me dijo que yo se lo dije.

Nada. 

Aunque el recuerdo de su voz susurrándome "bonita", a mí también me haga cosquillas.