miércoles, 14 de octubre de 2015

Pasar la vida a limpio.

"Adivina de dónde vengo", me dijo.

Si me fio de su acento, yo diría que del sur.
Si me fijo en su cara... Del cielo.
Si me paro en sus caderas, que son todo pecado, podría asegurar que llegó de la nada para arrastrarme al infierno.

Acerté. 

"A veces me gustaría poder pasar la vida a limpio. 

Entonces me doy cuenta de que es maravilloso cuando se estropea la radio porque se avecina una tormenta, de esas que te gustan y a mí me dan miedo, pero me regalan tiempo para estar contigo.

Que me encanta cuando ves las pelis de terror escondida en mi abrazo y luego te asustas con cualquier cosa.

Que me enamoro más de ti, cada vez que te descubro reflejada en mi mirada...

Y me doy cuenta de que eres mi mejor borrador."

De repente, el cielo me pareció poco. 

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