Me gusta tanto como dicen, los que han amado alguna vez, que gusta "esa persona".
Tanto como para querer contar las gotas de lluvia que se cuelgan en sus pestañas cuando llueve y acelera el paso porque llega tarde.
O más.
Quizás me gusta tanto como para sentir celos de esas gotas, por estar cerca de sus ojos.
Siento, ¡vaya que si siento!
Siento, como se siente el frío sobre una quemadura, cada vez que sonríe y me regala un ratito del verde de sus ojos.
Siento el mismo viento que acariciaba su piel y ahora me abraza, para llenarme de su perfume.
Me gusta.
Me gusta tanto como para pasar a su lado cada día de la vida que me fue prestada.
Y tanto como para callarlo y seguir envidiando al mar, que cubre su cuerpo de caricias de sal y le deja el cabello alborotado de ese modo tan seductor.
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