Debí imaginármelo cuando sonó “Yolanda”.
La vida me estaba advirtiendo que ibas a ser sufrimiento.
(Milanés y sus cosas, ya sabes.)
Pero es que justo un rato antes, había sonado “What a wonderful world” y no había nadie más que tú, allí, conmigo.
Y vale que yo soy muy de interpretar las señales como me da la gana, que así me va...
Pero, ¡joder!
No me digas que no hay un montón de canciones en las que aún podemos ser libres, porque te mentirías tanto como a mí.
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