Tenía agujetas en el alma, por doblar esfuerzos intentando amar.
Y me cansé.
Apareciste de la nada, con tu paciencia y esos gestos capaces de todo, para ayudarme a lamer mis heridas.
Me hiciste impermeable al dolor y estoy a un beso de quedarme a vivir en tus costillas.
Porque a tu lado supe reconstruirme y aunque no nos necesitamos, quisimos ser y queremos estar.
Ahora entiendo que el amor es un poco eso...
Y un poco tu sonrisa restándole importancia a los problemas.
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