No sé si te lo he dicho, pero me voy a París.
Me voy, faltando a la promesa de ir por primera vez contigo.
(Como falto, a diario, a la de olvidarte “cuanto antes”.)
Lo hago porque no puedo seguir echándole la culpa al amor de lo que destroza nuestra falta de valor.
Y que sí, que se puede amar de mil formas distintas...
Pero ninguna de ellas lastima y quizás, solo quizás, esto no sea querernos.
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