Te llevaría conmigo a casa, para que conocieses todo mi mundo.
Te llevaría, si quisieses, en un bolsillo.
O en la maleta.
O sobre mi espalda.
O de la mano.
O puede que todo a la vez.
Yo qué sé.
Pero pensándolo bien...
¿Qué coño voy a saber yo? Si me desconocí al conocerte y rezaría a todos los dioses que tú me digas que existen, para que no te lleven lejos nunca más.
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