jueves, 11 de octubre de 2018

Egos amigos.

Que mañana no nos moveremos, porque hoy nos acabamos de destrozar. 

Pero habrá merecido la pena por haberte visto bailar al borde de mi cama.

Por haber aparecido en cuanto te dije que estaba sola, haberme deshecho el moño y haberme dejado morderte la espalda y lamer tus tatuajes.

Por haber tenido que parar porque te dio un calambre y habernos reído mucho, antes de volver a la carga.

Porque tendremos los tobillos destrozados y una afonía eterna, pero el rato de verte sudar mientras desgasto todas mis huellas en los huecos que me dejas habitar... 
Ese rato no lo cambio por (casi) nada. 

Y aunque, tanto tú como yo, sabemos que nos imaginábamos otras caras mientras nos follábamos... Siempre serás la tirita favorita para las heridas de mi alma. 

Egos amigos, que se le llama.

Comodidad, supongo.

Conformidad, me temo.

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