domingo, 16 de septiembre de 2018

En todas tus tonterías.

Me toca volver a odiar los domingos, como antes de que llegaras a mi vida. 

Y ya me duelen las muñecas de echarte de menos.
Me duelen casi tanto como el corazón.

Tengo el alma cansada de ponerle otras caras a tu recuerdo, para follármelo en el baño de cualquier bar.

Renunciaría a todo, con la condición de que me volvieses a mirar desde abajo, jurándome que desde esa perspectiva la vida no necesita filtros.

Y que nos hiciéramos otras mil fotos como las que nunca me pasaste, porque las querías solo para ti.
Para tener algo de mí que no tuviese nadie más. 

Me quedaría a vivir en todas tus tonterías. 


(Y en la arruga que se te forma en el lado izquierdo de la boca cuando te ríes.)

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