"Repeat".
La habitación se fue llenando de humo, a medida que se vaciaban las botellas.
A los pies de la cama y con la vista clavada en el cristal, veía nacer un día tan gris como el fondo de su mirada. Y lloraba.
No eran lágrimas de las que se escapan por un agosto nublado.
Era una tristeza de esas que son fáciles de vivir, pero difíciles de explicar.
Una pena de las que te cogen por sorpresa y duelen porque no terminan.
Una pena de amor.
"There... Running my hands through her hair.
Both of us thinking how good it can be.
Someone is speaking,
but she doesn't know he's there..."
Dejaba que la canción hablase a cada uno de los cristales que brotaban de sus ojos.
Era esa canción.
Su canción.
Su estrofa, su verso y la alegría con la que llenaba la casa cada vez que la cantaba con aquella voz, joven pero gastada.
"Running my hands through her hair..."
La canción con la que había llegado a su vida... Pero no para quedarse.
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