martes, 9 de junio de 2015

No creo estar pidiendo tanto.

Quiero que me abraces.

Sí.

Que me abraces fuerte, por la espalda y por sorpresa, y me digas al oído que me quieres.

Que me lo digas con la voz ronca que tienes por la mañana y que el olor a canela de tu piel empiece a jugar con mis sentidos.

Quiero que se me olvide, por un instante, que odio el verano.

Que hagas desaparecer el calor con tus brazos de hielo... Aunque después parezcan quemar.

Quiero que vuelvas a medir mi espalda y mis piernas a mordiscos.

Que quieras colocar a tu antojo los defectos de mi piel, mientras los defectos de mi alma se pierden a la altura de tu cuello.

Que vuelvas a reírte de mi risa y a intentar matarme a cosquillas, por querer saber cuantos besos cogen en "unos pies tan diminutos".

Quiero que todos mis días pasen a tu lado, como antes, y no sé...

No creo estar pidiendo tanto.

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