"No te rías de mí", me dijiste.
"El tiempo no se va a parar porque yo vaya con retraso."
Lo decías con seguridad.
Como si creyeras que el tiempo no te esperaría, si se lo pidieras.
¡Cómo se nota que no te ves como te ven los demás!
Sonriendo todo el rato, escapando de las horas de esa forma tan adorable.
Colándote entre los minutos y dejando corazones destrozados de alegría detrás de cada uno de tus pasos.
"- ¿Puedo pedirte algo?
+ Está bien... ¡Pero rápido!
- Prométeme que nunca dejarás de dejarlo todo para el último minuto."
Y, con tu risa, se detuvo todo.
Que no se paraba el tiempo, decías...
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