jueves, 29 de mayo de 2014

El camino que trazan tus lunares.

"Quiero que me escuches porque te voy a dar las razones por las que quiero quedarme a vivir en tu piel."

Y no. No podía no prestar atención porque cuando tengo sus ojos delante, se me olvida que necesito todo lo demás.

"Sé que me he equivocado muchas veces y lo seguiré haciendo, pero... ¿y qué?

La gente lo hace a menudo.
Hablan mal, piensan mal, actúan mal... Pero nadie ama mal.
No hay forma de amar mal.

En el amor no hay error posible.
O es, o no es. O se corresponde o toca olvidar. Pero nunca se confunde con otro sentimiento.

Yo quiero estar ahí cuando necesites una segunda piel, quiero juntar los trozos de tu alma que se han ido quedando por el camino y abrazarte cuando, en medio de la noche, te despiertes.

Necesito que me pidas que te traiga el desayuno porque no soy detallista, que me muerdas por hacerte cosquillas y que me dejes dibujar todos tus tatuajes con la lengua.

Que te sientes a mi lado en el sofá y, con la sonrisa torcida, me invites a seguir el camino que trazan tus lunares.

Agarrarte de la mano cuando todo se ponga feo, robarte una sonrisa, despedirnos con un beso y un "te quiero" y volver a vernos con las misma ilusión del primer encuentro.

Quiero tu guiño de ojos con el mío, tus manos en mi espalda y a los complejos haciendo las maletas.

Quiero quedarme a vivir en tu piel, ser tus ganas, tus deseos y tu 'vamos a demostrarles que nos da igual lo que piensen'.

Te quiero y nadie, nunca, había querido a alguien de esta forma. Que lo sé yo."

Y sonrió.

¿Cómo diablos le iba a negar algo?

Si me moría porque lo viviéramos todo.

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