Matamos el amor en un beso y, aunque pudiera parecernos mentira, dejó de brillar el reflejo de mis ojos en los tuyos.
Jugamos a escribir la felicidad sobre la arena encerrando nuestros nombres en un círculo porque, decías, "un corazón ya está muy visto".
Se nos coló la ilusión como lo hacen los sueños, en plena madrugada y sin pensarlo.
Se nos escaparon las ganas, poco tiempo después, como el agua entre los dedos o el aire por la boca, rápido y con fuerza.
Y a nosotros, que nos gustaban los años bisiestos sólo por poder querernos un día más, se nos fue apagando la vida mientras seguíamos mostrando sonrisas caducadas que pertenecieron al amor más bello de todos.
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