Entre mis planes de futuro, está el de despertarme con el sonido de tus pies en el pasillo cuando te levantes a asaltar la nevera por la noche.
Que me dé un arrebato, de esos que pocos comprenden, y me levante de un salto del sofá para morderte el cuello, o el hombro.
Quiero econtrarme, cada mañana, con tus ojos entreabiertos y tu media-sonrisa sobre mi almohada.
Pido días de calor en casa y tardes de lluvia paseando, tantos como podamos.
Que entiendas que la lógica y yo no somos amigas. Y que te guste.
Que me regañes por morderme las uñas, que jamás me falte una de tus caricias, que pueda sorprenderte a diario y hacer que me quieras un poco más.
Que me acompañes cuando hago el idiota, que mi sonrisa sea la sombra de la tuya y mi felicidad, el eco de tus carcajadas.
Yo no quiero una historia parecida a la de nadie, por bonita que sea. Yo quiero mi historia contigo, por especial, rara o anormal que pueda parecer a ojos de los demás.
Puede que te necesite cuando tengo un día malo, pero será lo único que te pida.
Eso, y que te quedes para siempre. Todo el tiempo que el destino esté dispuesto a concedernos.
Quiero que no te vayas, que no me dejes, que no me falles.
Que si algún día somos tres (o más), sería bonito.
Pero ser dos, si es contigo, será perfecto.
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