jueves, 29 de noviembre de 2012

- Y ¿qué era eso que me querías contar?

+ Verás, es difícil de explicar, pero lo intentaré.
Echaba de menos esto. Este sofá, tu compañía, complicidad...
Me imaginé mil veces cómo sería volver a verte, a tenerte cerca, a sentir tu piel aquí y tu sonrisa brillando intensamente junto a la mía de nuevo.
Es como volver atrás en el tiempo, a la época más feliz de mi vida.
Sabes que, como a ti, jamás había pertenecido a nadie mi corazón, porque tú eres mi alma, mi esencia y mi vida entera.
Te he echado de menos más que nunca, más que a nada. Te necesité conmigo a cada instante.
Despertándome por las mañanas, aguantándome por las tardes y amándome por las noches.
Puede que pienses que me he enamorado de una idea, pero es de la idea de estar contigo para siempre.
Te parecerá raro que te diga esto a estas alturas. Sabes que lo fuiste todo para mí, te lo dije cientos de veces, pero sentía la obligación de pedirte perdón y de decirte que fui idiota dejándote escapar.
Aunque quisiera olvidarte, no podría. Cada cosa que hago me recuerda a ti, cada rincón de esta casa tiene escrito tu nombre y cada aroma es el tuyo.
Somos dos personas muy diferentes que buscaban lo mismo y yo me acobardé. No puedo sentirlo más.
Pero hoy estás aquí y, aunque entenderé que ahora quieras marcharte, me quedaré con esta última conversación y con la imagen de la sonrisa que traías cuando cruzaste, como tiempo atrás, esta puerta.

- Yo no quiero que te quedes con eso, yo quiero que te quedes conmigo.
Porque en mi piel está tatuado tu nombre; en mi cabeza, grabada tu sonrisa mañanera y en mis labios, todavía el sabor de los tuyos.

"Hace tiempo que te observo. Un día más del que te quiero".

lunes, 26 de noviembre de 2012

Esa costumbre que había cogido de tomarse un té a medianoche.

Sentada una vez más en su butaca, podía admirar cómo las gotas de lluvia competían por precipitarse al vacío al terminar su recorrido en la ventana.

La suavidad del terciopelo rozaba sus piernas y la calidez de su color la hacía transportarse a un estado de inmensa paz.

La poca luz que proporcionaba una lámpara encendida al otro lado del salón era suficiente para dejar ver la felicidad que reflejaba su rostro.

No podía creer lo afortunada que era. Desde allí, desde su rincón, sonreía mientras unas lágrimas de emoción empañaban la alegría de su mirada.

Le gustaba lo que empezaba y, aunque tenía miedo, sabía que podría continuar con ello.

Era consciente de que ya no se pertenecía a sí misma, de que ya no era dueña de su vida ni de sus impulsos.

Se terminó el té y, mientras la ciudad se apagaba entre las pocas luces que la noche dejaba adivinar, se fue a la cama.

Fugaz, contenta, olvidando la competición de las lágrimas del cielo con las suyas.

"Embraced my soul, you loved my mind".

sábado, 17 de noviembre de 2012

Hay amores que marcan.
Gustan tanto como lastiman y, con el paso del tiempo, se descubre que son historias realmente bonitas, dignas de recordar.

Siempre es bueno guardar un trocito de la memoria para quien fue importante para ti y, si al recordar, puedes sonreír, sabrás que mereció la pena haberlo vivido.

Está claro que todos tenemos una historia, un pasado, unos recuerdos y unas sensaciones. Todas diferentes.

Siempre tendemos a pensar que somos nosotros los que ponemos todo nuestro empeño en hacerlo funcionar pero eso, al igual que lo piensa uno, lo piensa el otro.

Llegado el punto de separar los caminos es necesario saber que es un "adiós" definitivo, que es lo que queremos y que, por muchas vueltas que dé la vida, sabremos mantener la promesa de esa despedida.

Continuar viviendo, empezar de cero, soñar de nuevo.
Volver a sentir, a creer, a amar. Recordar, siempre con gesto agradable, lo que pudo ser pero no fue, lo que empezó y acabó, eso que te ayudó a ser lo feliz que eres ahora, lo que te hace saber que quieres lo que tienes y no lo cambiarías por nada.

"Esta mañana se ha colado un rayito de sol por tu ventana".

Coincidiendo el sonar de su despertador con los primeros pájaros que anuncian que el sol se asoma, se despierta.

No es tarde, sin embargo, su cama ya está vacía y sin otro rastro de calor humano que no sea el de ella.

"Siempre igual", piensa.

Sabe que nunca debió acostumbrarse a ese tipo de vida pero le quería tanto que, por él, sería lo que el destino la obligase a ser.

Se levantó a recoger los restos de la cena, la única prueba de que alguien había estado allí.

Encendió la música, echó un vistazo fugaz por la ventana y lloró su soledad hasta que no quedó en ella ni gota de arrepentimiento.

"Como siempre, inolvidable. Otra noche tan bonita como tú".

Cicatrices

Estaba harta, sola y deprimida.

Sabía que había llegado el momento de soltarse y volver a enamorarse.
Volver a encontrar a la persona por la que darlo todo y en la que confiar pero, aún así, tenía miedo.

No quería volver a pasar por lo mismo, recorrer un camino que no llevaba a ninguna parte y donde, al final, ella era la única parte perjudicada.

Tenía un único corazón y ya había sufrido demasiado.
Su alma, llena de cicatrices, dispuesta a entregarse de nuevo, temerosa e impaciente.

Apareció, como por arte de magia. Lo envolvió todo con su sonrisa y rozó ese corazón machacado recomponiéndolo al instante.

Él, su mirada, sus manos, su boca, sus ganas de amar.

Él, perfecto para ella. Ella, lo que él había buscado siempre. Diferentes e iguales. Contentos, enamorados, juntos.

"Esta noche no me importa el qué dirán, ven conmigo a bailar".

jueves, 15 de noviembre de 2012

Alzó la voz y, una vez captada la atención de todos los presentes, empezó a decir lo que le apetecía en ese momento.

"Os voy a decir por qué la quiero de la forma en la que lo hago.
Podría empezar diciendo que es maravillosa y todo eso que se suele decir, sin embargo, yo la amo por otros motivos menos lógicos.

Me encanta cómo es cuando está conmigo y cuando no, porque es igual.
Esa sonrisa constante, esa alegría, su mirada sincera y esa manía que tiene de hacerme feliz.

Me encanta su carita por las mañanas y su manía de tenerlo todo bajo control.
Adoro cuando decide tomar las riendas de algo y lo soluciona con esa alegría tan propia de ella. Cuando me mira con una sonrisa ladeada y los ojos entreabiertos y me insulta, suave, dulce, ella.

Sé que me está escuchando y que, si no lo está haciendo, se muere por llorar. Porque ella es así, todo corazón, todo sentimientos.

Me gusta cuando habla, cuando llora, cuando canta, cuando se enfada y hasta cuando respira.
Sé que le será difícil seguir su camino sin mí, sin embargo, ella no sabe que para mí sería imposible respirar sin su aliento.

Ahora también sé que se muere por darme un beso, pero que no lo hará porque se moriría de vergüenza, pero sentía la necesidad decirle esto y que ella me enseñó que, si querer es poder, yo le "puedo" más que a nada en este mundo".

Silencio, sonrisas y alguna lagrimilla suelta.

Dos miradas encontradas que se decían "te quiero" pudiendo desatar una tormenta con la electricidad que se provocaban.

"Te he echado de menos todo este tiempo".

lunes, 12 de noviembre de 2012

- Estás tardando mucho y saben que aquí sólo estoy yo. ¿Qué les vas a decir cuando salgas?

+ Que qué les voy a decir... Verás, les voy a decir que te quiero y que me da igual si lo entienden o no. Que no me importa si no eres lo que esperaban para mí, porque eres lo que yo siempre había soñado.
Les diré que confío más en ti que en cualquiera de ellos y que me demoraré siempre que haga falta si es por esperarte.
También les haré saber que tienes la sonrisa más bonita que podrán admirar jamás y que cada uno de tus defectos te hacen todavía más increíble.
Se enterarán de que eres parte de mi presente y todo mi futuro y que, si por ello quieren formar parte de mi pasado, ahora es el momento de decidirlo.
Sabrán que eres lo más real que tengo y que nunca, nunca, pienso renunciar a lo que me das cuando estoy contigo.

- A veces me asusta la sinceridad de tus palabras.

+ Y a mí la facilidad que tienes para hacerme feliz.

Yo no quiero que, como dice la canción, el "amor de mi vida" sea un pacto.

Me niego a pagar mis frustraciones con alguien que aguantaría carros y carretas con tal de que no le deje.
No sería justo pues, en el amor, las cosas funcionan de modo diferente.

Una discusión sólo es un ápice de desacuerdo entre dos personas que luchan, día a día, por mantener sus diferencias a un lado y seguir su camino juntas.

Quiero sentir ese miedo a la pérdida que se sufre en toda discusión y arreglarlo de la mejor forma posible. Quiero enseñar y que me enseñen, mostrarme como soy, desnudar mi alma y saber que puedo poner mi vida en sus manos sin dudarlo un sólo instante.

No quiero dependencia, si no apoyo. No quiero sustituciones, si no complementos.
No quiero carencias, si no un completo de emociones y sentimientos agradables.

"Yo no quiero calor de invernadero".

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Soy consciente de que estas no son las palabras más bellas jamás escritas aunque, a ti, te lo parecerán porque todo lo que escribo te parece perfecto; todo lo que pienso, correcto y todo lo que hago, aceptable.

Te mereces todas las entradas que llevo escritas en este blog y, sin embargo, no tenías ninguna.
Hasta ahora, esta es la tuya, para ti para siempre, la más sincera que he escrito nunca y en la que te quiero agradecer por todo y decirte lo mucho que te quiero.

Desde que nací estuviste al pie del cañón y aguantaste, ya desde pequeña, cosas que muy poca gente podría soportar.
Pero tú sí, porque eres fuerte, porque me quieres y porque sé que lo darías todo si te aseguran que seré feliz.

Dueña de un equilibrio perfecto, en posesión de la sonrisa más sincera y la voz más increíble me enseñaste a crecer siendo, cada día, mejor persona.
Confiaste en mí cuando ni yo misma lo hacía y me ayudaste a abrir los ojos mostrándome un camino que, aunque no siempre fácil, condujera directamente a la felicidad.

No sé de que forma podría agradecerte el estar ahí siempre brindando el amor más desinteresado e incondicional que nadie me había dado nunca y, espero, que esto me sirva a modo de disculpa por todos los malos momentos que te hice pasar.

Jamás podría imaginar ser quien soy si tú no fueras quien eres.

Aunque nunca te lo diga, te quiero mamá.

"A ti te dedico mis versos, mi ser, mis victorias".

sábado, 3 de noviembre de 2012

Me conozco como nadie lo hace y, aún así, a veces me sorprendo.

Sólo yo sé lo que pienso en cada momento y soy la única capaz de controlar mis propias emociones poniendo, en muchas ocasiones, al orgullo en un aprieto.
Sé hasta donde puedo llegar, conozco mis límites y soy consciente de lo que puedo conseguir y lo que se me queda grande.

Reconozco que tengo muchos defectos, demasiados. Sin embargo he de confesar que mi punto más débil es la gente a la que quiero y por la que daría la vida.

Me considero una persona leal con quien, a mi parecer, se lo merece.
Si me conoces sabrás que estaré ahí para ayudarte siempre que lo necesites.

Creo que tengo un carácter raro, una mezcla entre la timidez más absoluta y las ganas de hablar más insistentes del planeta.

Supongo que lo que estoy a punto de decir lo pensará mucha gente y es que, a la hora de la verdad, todos queremos lo mismo.

Juré, en mil ocasiones, haber encontrado a mi media naranja.
Es evidente que me equivocaba y, a día de hoy, no acumulo más que remiendos en un corazón con ganas de amar libremente.

Nadie cree pedir un imposible. Al menos yo no creo hacerlo.
Simplemente alguien que aniquile todos mis miedos, que me de la confianza que me falta en muchos momentos y me regale tanta dulzura que pueda dispararme los niveles de azúcar con una simple caricia. Alguien cuyo perfume haga que mi pulso se descontrole y solo pueda calmarse el día que me quede sin vida.
Una persona dispuesta a besar cada milímetro de mis cicatrices y a la que poder jurarle el "para siempre" más sincero que unos labios hayan pronunciado jamás.

Hacía mucho que no se sentía así, era una sensación rara, una felicidad incómoda.

Ganas de saber, después de tanto tiempo, qué había sido de su vida.

Esperaba que todo saliese como ella quería. Ansiaba el momento de volver a verle y, a lo mejor, hasta abrazarle.

No sabía por qué le hacía tanta ilusión su reaparición, la vuelta a su vida, a sus pensamientos y a sus sueños, pero no podía evitar sonreír cuando lo pensaba.

Le gustaba la idea y, una vez más, sabía que volvería a caer.

"Deja que esto no acabe nunca".

viernes, 2 de noviembre de 2012

"He de decirte algo que tuve que haberte dicho hace tiempo.
Te quise desde la primera sonrisa que me regalaste hasta el último abrazo que me cobraste en lágrimas.

Tú, que me conoces como pocos lo hacen, sabes que si algo me interesa puedo insistir en la idea de que se hará real. Sabes que lo sueño, lo deseo y espero verlo cumplido con todas mis fuerzas.
También sabes que paso a ser propiedad de todo el que creo que es merecedor de mis obsesiones y que me entrego en cuerpo y alma cuando algo me dice que debo hacerlo.

Te lo quiero explicar de modo que lo entiendas para que puedas llegar a imaginarte, por un instante, todo lo que llevo aguantado por ti.

Tú me diste algo que yo consideré el mayor tesoro que nadie me había entregado jamás y lo hiciste en forma de cariño, sonrisas y complicidad.
Te quise, mucho, pero no tardé en darme cuenta de que eras un ser calculador que negociaba con sentimientos.
Sólo querías aquello que te aportaba beneficio y, como en todo negocio, la parte explotada se acaba reivindicando.

Puedo asegurarte que fuiste de lo mejor que me pasó en toda mi vida pero, lo pasado, pasado es.
Y te diré algo más, aunque no lo creas esta es una historia de amor. No todas las historias de amor son correspondidas ni acaban bien, la nuestra, bueno, la mía, es prueba de ello.
Aún así me gustaría agradecerte el haber despertado en mí todos los sentimientos que creía muertos y regalarte, para siempre, un cariño que nadie podrá destruír".

Una vez más era ella la que rompía el silencio, tomando la iniciativa.
No había escogido sus palabras, sólo había dejado hablar a su corazón.

Ahora él era quien lloraba mientras la veía caminar entre la gente hacia la tranquilidad de un alma en paz consigo misma.

"Como si hubieramos ganado por habernos conocido".

sábado, 27 de octubre de 2012

Creía haber encontrado a la persona perfecta para él, sin embargo, el destino le había dado otro golpe bajo.

Los sentimientos se arremolinaban en su corazón del modo en que lo hacen las hojas secas en otoño.

Estaba enamorado, se sentía débil y no se podía quitar su imagen de la cabeza.

Era consciente de que ella no le había engañado en ningún momento pero no podía evitar sentirse dolido.

"Sabes que querría quererte, pero no puedo. Eres el chico perfecto y algún día, cuando encuentres a quien realmente te merezca, será cuando me harás feliz".

Cada vez que recordaba sus palabras sentía cómo una punzada le provocaba un dolor insoportable en el pecho poniendo su piel de gallina.

Ella no le quería, le prefería a él. A un "él" que no sabía respetarla, un "él" con el que lo único que funcionaba era la sumisión.
Era injusto, pero era así. Debía aceptarlo porque, a pesar de todo, ella decía ser feliz así y eso era, ante todo, lo que él más quería en el mundo.

"Porque no me duele este vacío que dejas".

viernes, 26 de octubre de 2012

Caminó descalza hacia la cocina notando el calor que la madera del suelo había acumulado durante la noche.

Era demasiado temprano pero pensó que volver a dormirse tampoco le serviría de nada.

En pocos minutos el olor a café se colaba en cada rincón de la casa despertando, de la forma más agradable, cada uno de sus sentidos y la música ambientaba el maravilloso espectáculo que ofrecía el alba.

Tomó entre sus fríos dedos la taza y, contemplándole mientras dormía, se la terminó.

Él se despertó cuando el primer rayo rebelde de sol se asomó por la ventana para decirle "Ey! Está aquí, despierta tonto!". Y sonrió.

Besos con sabor a café. Ropa perdiéndose de camino a la lujuria.

"Y es que, sin irte, yo ya empiezo a extrañarte".

Una historia atípica que había comenzado con un "cásate conmigo".
Dos almas separadas por kilómetros pero unidas por un sentimiento y muchas promesas.
Se echaban de menos sin, siquiera, haberse visto y se juraban un "para siempre" sabiendo, a ciencia cierta, lo que eso suponía.

No necesitaban saber mucho más para darse cuenta de que eran lo que llevaban buscando toda su vida.
Atrás quedaban viejas historias de daños, les esperaba un futuro lleno de posibilidades en el que serían felices, porque se lo merecían.

La distancia no podría hacer mella en esos dos corazones cargados de ilusión que algún día, no muy lejano, comenzarían a viajar de la mano creando, a su paso, el camino hacia su felicidad.

"De qué me sirve la vida si no la vivo contigo?".