- Y ¿qué era eso que me querías contar?
+ Verás, es difícil de explicar, pero lo intentaré.
Echaba de menos esto. Este sofá, tu compañía, complicidad...
Me imaginé mil veces cómo sería volver a verte, a tenerte cerca, a sentir tu piel aquí y tu sonrisa brillando intensamente junto a la mía de nuevo.
Es como volver atrás en el tiempo, a la época más feliz de mi vida.
Sabes que, como a ti, jamás había pertenecido a nadie mi corazón, porque tú eres mi alma, mi esencia y mi vida entera.
Te he echado de menos más que nunca, más que a nada. Te necesité conmigo a cada instante.
Despertándome por las mañanas, aguantándome por las tardes y amándome por las noches.
Puede que pienses que me he enamorado de una idea, pero es de la idea de estar contigo para siempre.
Te parecerá raro que te diga esto a estas alturas. Sabes que lo fuiste todo para mí, te lo dije cientos de veces, pero sentía la obligación de pedirte perdón y de decirte que fui idiota dejándote escapar.
Aunque quisiera olvidarte, no podría. Cada cosa que hago me recuerda a ti, cada rincón de esta casa tiene escrito tu nombre y cada aroma es el tuyo.
Somos dos personas muy diferentes que buscaban lo mismo y yo me acobardé. No puedo sentirlo más.
Pero hoy estás aquí y, aunque entenderé que ahora quieras marcharte, me quedaré con esta última conversación y con la imagen de la sonrisa que traías cuando cruzaste, como tiempo atrás, esta puerta.
- Yo no quiero que te quedes con eso, yo quiero que te quedes conmigo.
Porque en mi piel está tatuado tu nombre; en mi cabeza, grabada tu sonrisa mañanera y en mis labios, todavía el sabor de los tuyos.
"Hace tiempo que te observo. Un día más del que te quiero".