sábado, 17 de noviembre de 2012

Hay amores que marcan.
Gustan tanto como lastiman y, con el paso del tiempo, se descubre que son historias realmente bonitas, dignas de recordar.

Siempre es bueno guardar un trocito de la memoria para quien fue importante para ti y, si al recordar, puedes sonreír, sabrás que mereció la pena haberlo vivido.

Está claro que todos tenemos una historia, un pasado, unos recuerdos y unas sensaciones. Todas diferentes.

Siempre tendemos a pensar que somos nosotros los que ponemos todo nuestro empeño en hacerlo funcionar pero eso, al igual que lo piensa uno, lo piensa el otro.

Llegado el punto de separar los caminos es necesario saber que es un "adiós" definitivo, que es lo que queremos y que, por muchas vueltas que dé la vida, sabremos mantener la promesa de esa despedida.

Continuar viviendo, empezar de cero, soñar de nuevo.
Volver a sentir, a creer, a amar. Recordar, siempre con gesto agradable, lo que pudo ser pero no fue, lo que empezó y acabó, eso que te ayudó a ser lo feliz que eres ahora, lo que te hace saber que quieres lo que tienes y no lo cambiarías por nada.

"Esta mañana se ha colado un rayito de sol por tu ventana".

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