domingo, 7 de enero de 2018
Cuestión de acentos.
jueves, 4 de enero de 2018
jueves, 16 de noviembre de 2017
Nada.
¿Te acuerdas de aquella vez que encerramos nuestro primer verano en un bote, guardando en él un poquito de arena de la primera playa?
Nos importó una mierda el bronceado, porque nos hicimos arder mucho más que el sol.
Ahora es invierno y, cuando me aprieta en el pecho el echarte de menos, inclino la cabeza y sonrío porque en el cuello de mi abrigo se escondió, tímido, tu perfume.
Justo después del último abrazo y un segundo antes del penúltimo beso.
En ese instante que parece que no existe, porque buscamos la magia de tenernos más cerca.
Me pongo roja cada vez que recuerdo tus visitas al interior de mi alma y tus manos recorriendo con prisa la cintura de mis vaqueros.
Sin embargo, cuando me miran raro porque estoy feliz por nada, me muerdo la lengua y me aguanto las ganas de gritarles que mi "nada" más absoluta, eres tú.
Y que, aún sin tener nada, ya tengo todo lo que necesito.
lunes, 16 de octubre de 2017
Un naranja casi mágico.
domingo, 24 de septiembre de 2017
¡Qué vicio tonto!
Me propones que me quede a vivir en tus clavículas y te juro que jamás me había costado tanto decir que no.
Aseguras que una semana es mucho tiempo y se te rompen los labios en una especie de gesto de súplica.
¡Cómo odio que siempre tengas razón!
Qué rabia saber que volveré cuando el otoño ya haya jugado con las primeras hojas.
Qué manía tienen las estaciones de empezar a ponerse bonitas cuando estamos lejos...
¡Y qué vicio tonto estoy cogiendo, de tu piel!
A ver cómo nos libramos, después, de todo esto que dijimos que no sentiríamos.
Al tiempo, se lo explicas tú; lo de separarnos de vez en cuando, ya lo solucionaremos.
domingo, 10 de septiembre de 2017
La fachada intacta.
En realidad no tengo mucho que ofrecerte.
Mírame: Soy la fachada intacta de una casa en ruinas y una sonrisa amarga al fondo de una botella de ron barato.
Apenas consigo mantenerme en pie, pero te estoy pidiendo que te quedes.
Que vengas conmigo, que huyamos de la tormenta y que le jodan al invierno que amenaza con dejarnos los sentidos empapados en tristeza.
A mí me sobra con tu calor y un par de películas malas, para enfrentarme a la vida.
Tu sonrisa me pilló por sorpresa al final del verano y me sacudió el alma, dejándome claro que no me volvería a olvidar de tu forma de caminar.
A ti te gustó el reflejo de las luces de colores de mi habitación, en el brillo de mis ojos.
A mí, que colocases tus auriculares dentro de mi capucha, dejándome fuera el flequillo y un beso balanceándose en el límite de los labios.
Y aún sin entender nada, supimos en un segundo de qué iba todo esto.
lunes, 4 de septiembre de 2017
Otro invierno como el de ayer.
Te conocí cerca del final del verano, una noche en la que que no había estrellas.
Ahora, cuando miro por la ventanilla y contemplo cómo se muere otro día, te veo justo donde se esconde el sol y el cielo parece el inicio de una tormenta de arena.
Yo siempre te besé despacio, porque nunca tuve prisa por dejar de quererte.
Y tú me acariciabas el pelo con cuidado, dejando entre mis rizos tus deseos sin cumplir.
Sonreías a lo lejos y desaparecía el frío.
Ese frío que me envuelve los huesos desde que no te tengo.
Me niego a vivir otro invierno como el de ayer.
Me niego a despertarme, cada día, en un hoy en el que no estás.
Quiero todas las noches de todos los finales de verano.
Y las quiero sin estrellas, por haberlas gastado pidiendo que regreses a mi lado.
jueves, 24 de agosto de 2017
Te acabaste.
Te apasionaba la manera en la que me obsesionaba por las cosas, como si "se te fuera la vida en ese texto, o en acabar el autodefinido sin mirar las soluciones".
Y yo me obsesioné con tu sonrisa y con hacerte feliz.
Lo malo de eso es que, como a uno de mis textos, te puse punto final sin haberme dado cuenta.
Me entretuve demasiado en explicarte de forma bonita, me perdí en tus detalles y, sin querer, te acabaste.
Lo intenté, seguí haciéndote reír.
Pero fueron tan pocas las ganas, que ni tú te lo creíste.
Y te pareció una buena idea dejar nuestra historia en puntos suspensivos.
Como si algo que ya se acabó, pudiera dejar de acabarse sólo por no decir "adiós".
Como si leer las soluciones antes, no tuviera nada que ver con que los pasatiempos sean retos.
O como si no me doliera tener que aceptar que ya no te quiero en mi vida, aunque me siga matando de calor tu manía de pasearte por casa con poquita ropa cuando hace frío.
domingo, 20 de agosto de 2017
No quiero dejar de...
Tiene la cara más bonita de todas las que he visto hasta hoy.
Tendrías que ver su sonrisa de perfil, desafiando a todos esos rayos de sol que quieren brillar más... Pero no pueden.
Tendrías que estar ahí para ver cómo se mueve y cómo se delatan sus ojos cuando se alegra por darle la espalda al destino.
Me encanta la forma en la que me mira por las mañanas y cómo me riñe por apretar el tubo de pasta de dientes por el medio.
Aunque sea el mío.
Su exceso de emoticonos en cada mensaje y su fingida cara de tristeza, cada vez que le niego un beso.
Porque no me lo va a robar, "los besos no se roban, se ganan".
Y me encanta la rapidez con la que sus manos se adaptaron a mi cuerpo, haciendo cada uno de sus rincones un poco menos mío.
Supongo que eso es más parecido al amor, que los tratos de fidelidad que tuve hasta ahora.
Y no quiero dejar de morirme en sus hoyuelos cada vez que nace un día nuevo al otro lado de sus caderas.
Ni quiero dejar de reírme cuando explota en carcajadas y su cara se vuelve tan roja como la mía la primera vez que me miró.
No quiero dejar de escuchar ninguna canción que me recuerde a su piel, ni dejarme algún poema en el tintero.
No quiero dejar de dejar de hacer cualquier cosa, si es a su lado.
miércoles, 9 de agosto de 2017
Mira, te prometo algo.
miércoles, 2 de agosto de 2017
Invierno, todo el año.
martes, 25 de julio de 2017
Valiente.
lunes, 17 de julio de 2017
Con no querer quererte.
"Me gusta que tu alma y que tu libertad nunca se podrán comprar."
Menos mal que están las canciones para ayudarme contigo, porque si tuviera que hacerlo sola...
Si tuviera que hacerlo sola, te quedarías con las ganas de saber que tienes la sonrisa más bonita de todas las sonrisas imperfectas...
Que tu voz sabe despertar a mis ganas de querer, acariciando mis oídos con su tono.
Que es pánico lo que siento cuando te me acercas, porque no te buscaba pero apareciste.
Y me enfado conmigo, pero al verte se me pasa.
Y me quedo ahí, sonriendo, como si tuviera puta idea de lo que estoy haciendo.
Como si tuviera claro, en algún momento de mi torpe existencia, de qué coño va esto a lo que llamamos "vida".
Como si me pudiera convencer de que, con no querer quererte, ya está todo solucionado.