lunes, 10 de julio de 2017

El Mediterráneo contigo.

Oye, que sí.

Que admitiré que me gusta el Mediterráneo, siempre que me lo pidas con una sonrisa de medio lado y el pelo despeinado por la sal. 

Que me encanta cómo te mueves entre las olas y la grima que te da la arena entre los dedos de las manos cuando aún están mojadas. 

Y no, no volveré a decir que el agua está caliente.
A partir de ahora, estará buena todas las veces que me dejes cantarte que "tu sonrisa es la más bella cara al mar".
Te lo cantaré mil veces, con acento de ría y adaptándolo a los dos únicos acordes que recuerdo, y te reirás.

Y aunque me muero por volver a una playa de esas que te dejan los labios morados y la piel de gallina, siento que encontré mi sitio entre calitas que no refrescan tanto, pero me alegran el alma cuando te brillan los ojos. 

Sí, admitiré que me gusta el Mediterráneo. 
Pero sólo el Mediterráneo contigo.

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