Que si ir a contracorriente te parece difícil, yo desvío la corriente hasta ponerla a nuestro favor.
Y paro el mundo, cuando me digas, para hacerte mil inviernos en el pelo y mil veranos en la espalda.
Y rediseño las mareas para que la luna no se mueva, la noche dure el doble y amanezca siempre en aquel domingo en la playa.
Que si me empeño, acabo encontrando la manera de que todas las semanas sean fiesta y no tengas que irte.
Y si veo que se me hace difícil, te aviso.
Que tú, con esa mirada, lo puedes todo.
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