Llegaste a mi vida cuando un “Que te vaya bonito”, cantado por Chavela, anunciaba el final de su sonrisa en mis días.
Me dijiste que tengo razones para no confiar y razón en eso de que los celos no sirven para nada.
Sonriendo, lloraste mis penas conmigo y me prometiste que estaban de paso.
Que no se merece que sea la reina de los castillos de humo que construyó sobre su inseguridad.
Te instalaste en la antesala de mi paciencia y ahora ya no quiero que te vayas.
Quiero que juguemos, con mis reglas, a esto del amor... Y que me ganes.
Porque en la timidez de tus miradas cuando llego y tenemos que disimular, yo ya tengo el premio que siempre quise.
Y menos mal que no.
Y menos mal que tú.
Y menos mal que tú.
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