Hagamos un trato: No te diré lo que me gusta.
Te voy a contar, con detalles, todo lo que molesta.
Te voy a cantar cada uno de mis defectos, cada una de mis manías.
Después cerraré los ojos y contaré hasta diez. Se me hará eterno, lo sé.
Pero cuando los abra ya habrás decidido si quieres quedarte y dejarte sorprender cuando sonría sin motivo.
Te lo voy a poner fácil, porque la vida ya se empeña en complicarlo todo.
Yo, lo único que busco es quererte como te mereces que lo hagan y que seas feliz.
Y que no me cueste madrugar porque al abrir los ojos te veré, con el cabello revuelto y cara de lunes.
Que me alargues las mañanas con tus quejas y me acortes las noches con tus prisas.
Y que sepas que sí, que esa sonrisa es porque me encanta sentirte al despertar.
Entonces podré decirte que tú completas la lista de cosas que me gustan.
Que eres la única.
Y se me llenará el alma, mientras se me vacía el miedo.
Y sonreirás tú también para hacerle competencia al verano, pero en invierno.
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