viernes, 2 de enero de 2015

Diseñados para ocultar.

Golpeaba el teclado del ordenador con seguridad.
Le gritaba a las letras, con las yemas de sus dedos.

Recordó, de repente, aquella primera noche.

"Pon tu mano aquí.

Es increíble que, con todo lo que está pasando ahora mismo dentro de mi estómago por el simple acercamiento de tu piel, tú no puedas notar prácticamente nada.

Quizá estamos diseñados para ocultar lo que sentimos.

Al menos, si queremos hacerlo."

Recordó el "esto no miente" que pronunció mientras acostaba su oreja sobre su pecho.

Ojalá pudiera haber sentido cómo ardían sus dedos al separarse del dobladillo de su camiseta de los Rolling.

Puede que tuviera razón y que estemos pensados para ocultar lo que sentimos.

Hizo estallar toda su rabia en una carcajada que acabó en llanto, cerró los ojos y recordó la fuerza de su mirada.

Presionó "borrar", varias veces y dejó morir una historia en brazos de la indiferencia.

Supuso que no todas las batallas las tiene que ganar el odio.

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