jueves, 13 de marzo de 2014

Y si hablamos de querer...

Si me preguntan qué prefiero, hablarán mis ojos de la forma que tienes de puntear mi cuerpo con tus dedos y el vicio que tengo de navegar por los pliegues de tu espalda.

Coger ese mes de abril que tanto gusta a los poetas y disfrazarlo de septiembre para ti.
Para que no dejes de escribir sobre la arena de nuestra playa "VEN AQUÍ".

Siento que no tengo nada de que preocuparme si puedo ocuparme de ti cuando eres llanto, cuando tus ojos no brillan o tu alegría es demasiado fugaz.

Y si hablamos de querer...

Quiero guardar en mi memoria la imagen más bella de tu cuerpo desnudo, que me ciegue el brillo de tu piel y me quemen las ganas de tenerte, como queman tus manos en mis piernas.

Yo no quería que te grabaras a fuego en mi alma y, sin embargo, se puede leer tu nombre en el centro de mi pecho.

Te quedaste para siempre, como las marcas de tus uñas en mi cuello, la forma de tus dientes en mi espalda y la muestra de alguna otra torpeza a la altura de mis muslos.

Te quedaste para siempre, después de haberte ido.

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