Había pasado ya mucho tiempo desde que conocía la verdad y no podría ocultarlo mucho más.
Sabía que el momento de enfrentarlo no tardaría en llegar y debía estar preparada para ello.
Caminaba despacio de un lado a otro del salón. Descalza, como siempre y nerviosa, muy nerviosa.
Pudo oír la llave en la cerradura y sus fuerzas flaquearon.
Sus piernas no soportarían mucho más su ligero peso y prefirió sentarse.
Vio llegar la sonrisa que iluminaba todos sus días desde hacía ya años y, con un beso, se dio por saludada.
Las cosas no fluían como siempre y se estaba dando cuenta.
La miró desde la cocina y pudo ver como se perdían sus formas entre el tono blanquecino del sofá.
"-Cariño, ¿te encuentras bien? +Ven, hablemos".
En sus ojos podía verse reflejada su preocupación y ella, que miraba de frente, no podía evitar sentirse culpable.
"- Dime qué he hecho mal, ¡podré arreglarlo! Pero, por favor, quita esa carita, que me estás partiendo el alma.
+ Amor, a veces las cosas son más complicadas de lo que parecen.
No has hecho nada. Nada que no fuera darme lo mejor de ti durante todos estos años.
Sé que puedo confiar en ti como en nadie y, aunque pensé poder sola con todo esto, necesito contarte algo que me está amargando.
Debes saber que estoy a punto de emprender una lucha y estoy dispuesta a vencer la barrera que me quiere separar de ti.
Tengo fuerza, tengo ganas y te tengo aquí, a mi lado.
Espero que entiendas que me costó reunir el valor para contarte todo esto. Quiero que sepas que eres el único motivo por el que me merece la pena enfrentarlo, aún sabiendo lo fácil que sería dejarme arrastrar por la fuerza de un destino que, al final, acabará haciendo conmigo lo que le plazca.
Entenderé que te enfades y no quieras saber más de mí pero, aún siendo así, serías la única razón por la que lucharé.
- ¿Quieres saber lo que pienso realmente?
+ Por favor.
- Pienso que no te merezco y, ya que el destino te puso en mi camino convirtiéndome en la persona más afortunada de la tierra, lucharé por tenerte a mi lado todos los días de mi vida.
Si logramos construír una vida desde cero no permitiré que, a medio camino hacia la felicidad, vengan a arrebatárnoslo todo sólo porque "algo" quiera decidir que así sea".
Un abrazo sincero, dos copas de vino y, frente una chimenea con la llama más viva que nunca, dos corazones en lucha hablando durante horas.
"Porque sé que nunca me darás la espalda".
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