lunes, 10 de julio de 2017
El Mediterráneo contigo.
martes, 4 de julio de 2017
Ni se te ocurra.
martes, 27 de junio de 2017
Por separado.
Por fin terminé el libro que había empezado antes de ti.
Aquel que nunca continué, porque era demasiado triste para el "tú y yo" de aquella época.
Al final, resultó que no lo era tanto.
Cerré los ojos y, casi de la nada, volvió a sonar Izal.
Como cuando me tumbaba al sol y me hacías caricias en la tripa.
Pero, ahora, sin cosquillas.
Supongo que fuiste la primera vez que se rompió mi corazón, esa vez a la que llaman "la más dolorosa".
Y la última... Porque nada se puede romper dos veces de la misma manera.
Te lo agradezco.
Te agradezco que ya no duelas, ni me roces la tripa, ni te cueles en mi terraza o en mis pensamientos.
Te agradezco el final de esa historia, que no me partió el alma más que tu partida.
Y te agradezco, infinitas veces, que las canciones ya no me hablen de ti.
Es lo único que necesitaba porque, al fin y al cabo, tú y yo siempre fuimos "tú y yo".
Por separado.
jueves, 22 de junio de 2017
Nacimos para vivir.
Me lees la mirada sin importarte nada más, como el que escucha la letra de las canciones para decidir si le gustan o no.
Olvidas mi ritmo y te centras en lo otro, dejándome abrazada a millones de dudas.
Supongo que a estas alturas ya he perdido la noción de qué es ir y qué volver.
Si tengo casa, no sé dónde está.
Me imagino que acabaré viviendo con mis sentimientos, que se escaparon del fondo de mi pecho para descansar, expuestos, sobre el tuyo.
Sueles decir que "no se trata de mirar con pena al tren que se va, es mucho mejor sonreír al que aparecerá rompiendo la oscuridad del túnel en cuestión de minutos... Nacimos para vivir y debemos dejar que se note, ¡joder!".
Y tienes razón.
Y es muy graciosa la forma en la que dices "joder".
Y lees al fondo de mis ojos la historia más bonita de todas.
Esa que yo evito contarte.
Una página detrás de otra, sin llegar nunca al final.
Y muerdes, a veces.
Y mueres, otras muchas, a la altura de mis caderas.
Y me matas, de paso que vas.
De amor, de placer y de ganas de verte.
miércoles, 14 de junio de 2017
Ni tú.
jueves, 8 de junio de 2017
Espejismo.
domingo, 4 de junio de 2017
"Carrie".
miércoles, 31 de mayo de 2017
Pero nada, nada...
Miro el reloj. Vuelvo a llegar tarde.
Salgo de la estación, levanto la vista y te veo sonreír y menear la cabeza con resignación.
"Sí, sí. Ya sé... El tren se tiró un rato parado sin sentido para dejar pasar a otro, ¿no?", dices ahogando una carcajada.
Me abrazas y besas mis excusas.
No puedo creer la suerte que tuve el día que te encontré, sudando agobio entre una multitud que parecía manifestarse en contra de la tranquilidad.
Ahora sólo pretendo que tu voz sea lo único que suene cuando no sé qué canción me apetece escuchar.
Cuando regresen los días de no saber a dónde pertenezco y me sienta dueña de un vacío tan grande como el miedo que tengo a perderte.
Ese miedo que me dice que no habrá nada (pero nada, nada...) más bonito que verte dormir, o bailar en ropa interior con los auriculares puestos y dando esos conciertos desafinados y afónicos de domingo por la mañana.
El mismo miedo que desaparece cuando te miro a los ojos, suspiras y siento que el mundo merece la pena.
viernes, 26 de mayo de 2017
De mi pecho, tu casa.
miércoles, 17 de mayo de 2017
"Let's move..."
martes, 9 de mayo de 2017
Mira cómo me tienes...
jueves, 20 de abril de 2017
Si yo fuera ella.
domingo, 16 de abril de 2017
Mi parte favorita de los vuelos.
Mi parte favorita de los vuelos es imaginar que estás a mi lado, sonriendo y apretando mi mano con fuerza, porque cogemos velocidad y no tienes claro hasta dónde vamos a llegar con esta historia.
Hasta ahora, me han hecho regalos y me he buscado problemas.
Me han partido la boca y me han arañado la espalda...
Pero nunca me han mordido el alma con la fuerza con la que me atacan tus dientes.
Puedes echarme la culpa de todo, si quieres, pero vuelve a sonreírme mientras te colocas el pelo y mi voluntad se precipita al vacío desde tus caderas.
Aprietas tu nariz contra la mía, una vez más, mientras acaricias mi mentón con tus labios y me abrazas la barbilla con los colmillos.
No tardarás en darte cuenta de que te juré mil verdades y te hice reír con un par de mentiras piadosas y torpes, algunas mañanas de domingo en las que me preguntabas si tenías "tan mala cara".
No tardarás en darte cuenta de que soy lo que necesitas, aunque no te convenga.
Y cogerás un vuelo, irás al lado de un asiento vacío y llorarás de alegría al comprobar que el despegue hacia mis brazos era lo que siempre habías querido.