domingo, 3 de marzo de 2019

Mucho, fuerte y bien.

Uno, dos, tres... ¡Pam! 

Apareces, sonríes y se me olvidan todas mis manías. 

Y empiezo a mezclar la comida, a dejarme  los grifos abiertos y las luces encendidas...
Porque solo puedo pensar en que vuelves para ponerme la vida al revés.

Pero no me importa, porque lo único que quiero es abrazarte. 

Mucho, fuerte y bien. 

Hasta que me duelan los brazos y tiemble el mundo bajo nuestros pies.
Con las piernas alrededor de tu cintura y la nariz hundida en tu cuello.

Y, después, que nos fallen las fuerzas las veces que quieran. 

Pero que, cuando abra los ojos, estés. 


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