Si recuerdo la primera vez que nos vimos, todavía me tiemblan las manos.
No había música, ni lluvia.
Sólo casualidad y un montón de ganas que aparecieron por sorpresa en forma de mariposas.
“Yo no sé si sabré quererte. Pero sé que me muero por intentarlo.”
Ahora, siempre que brindo mirando a otros ojos, busco que me lleven a donde sólo tú sabías llevarme.
Y, aunque esta vez sí hay música, en vez de nuestro “Take me home”... Suena “Loving strangers”.
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