viernes, 5 de diciembre de 2014

Sinceramente.

"- ¿Qué necesitas para ser feliz?
+ A ti.
- Sinceramente...
+ A ti y un buen café."

Y no le mentí.

Podría pasarme la vida mirando cómo desfila por el pasillo con las camisetas gigantes que usa para dormir, esas cuyas mangas le cubren las manos, y seguir sonriendo desde mi rincón de la habitación.

Yo no quiero un amor de verano, si el frío del invierno me sigue regalando el calor de sus besos.

No lo quiero.
Porque cuando el sol del otoño golpea la luna del coche y gira la cabeza quejándose, yo me quedo mirando lo bonito de su rostro a contraluz.

No... Porque cuando ataca la primavera, las flores de su cintura se vuelven caprichosas y piden a mis besos que las rieguen.

No. Porque a su lado siempre es verano, siempre es amor.

No le mentí.

Como no lo hice el día que le juré que lucharía por lo nuestro.
Ese día que, colocada de su risa, fui la persona más feliz del mundo entre sus manos.

No me mintió.

No, cuando me dijo que sus ojos brillaban por los míos.
El día que descubrí que sus labios sabían a café y convirtió mis mañanas en la mejor parte del día.

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