Te digo que te asegures de que no te olvidas nada cuando te vas.
Y me dices que siempre que te alejas, te deshaces del trocito de ti que se queda conmigo.
Yo, cuando me voy de ti, también me dejo algo.
Me dejo las migajas de un amor y mi mejor versión en cada abrazo.
Me guardo tus futuros felices, para devolvértelos la próxima vez.
Te arranco los pasados tristes, para que no quieras llorar si no es de alegría.
Pero me voy de ti, porque engancharnos no es una buena idea.
Por si acaso.
¿Por si acaso qué?
Somos imbéciles.