viernes, 7 de mayo de 2010

Toda historia tiene un comienzo.

Las cosas pasan por algo o, al menos, eso dicen.
Recuerdo que el día que te conocí caían cuatro gotas suficientes, por otro lado, para despeinar tu negro cabello.
Tus verdes ojos destacaban en una cara pálida de rasgos marcados y pómulos fácilmente adivinables.
Tu sonrisa... Tu sonrisa era simplemente perfecta, poder contemplarla era como evadirse del mundo y entrar en un plano irreal donde todo era inmejorable. Tus blancos y grandes dientes lucían entre unos labios carnosos de un color rojo intenso semejante al de una fresa.

Paseabas sólo por una de las calles más oscuras de la ciudad. Cuando te vi me quedé mirando fijamente tus ojos y pensé qué harías por allí sin compañía. Un segundo más tarde me enamoré, creo que fue en el momento en el que sonreíste.

Nos encontramos un día, y otro, y otro y siempre en el mismo lugar y a la misma hora.

Creo que mis sentimientos hacia ti iban aumentando a medida que pasaban los días y sin conocerte de nada sentía a diario la necesidad de pasar por esa calle a esa hora sólo para verte y saber que estabas bien.

Un vendaje en tu mano fue la excusa que necesité para entablar conversación, no lo tenía claro, pues, en el fondo, no te conocía de nada y me podrías tomar por loca tras preguntarte. Aún así lo hice y a partir de ese día, esa oscura calle se convirtió en mi preferida.

Dos semanas esperé hasta que te decidiste a besarme y tras ese beso creo que nada volvió a ser igual. Todo se tornó para mí en un mundo lleno de posibilidades donde las cosas inalcazables habían dejado de serlo, y donde, de lo negativo, sabía sacar siempre la parte positiva.

Nunca, hasta que paseamos juntos, me había dado cuenta de que tú no eras el único que paseaba sólo por aquella calle, yo también lo hacía y no me daba cuenta, sabes por qué? Porque antes de conocerte mi vida era vacía y actuaba por inercia cumpliendo una rutina que me llevaba allí todos los días y, tras conocerte, me acompañabas en todo momento.

Gracias por todos esos momentos inolvidables que vivimos tras ese increíble otoño en el que nuestras vidas estuvieron unidas para siempre.


Te quiero.